UAEH alerta sobre la feminización de la pobreza y la desigualdad laboral en América Latina
La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) ha señalado la preocupante situación de la “feminización de la pobreza” en América Latina, así como las condiciones de desigualdad que aún afectan a las mujeres en el ámbito laboral. Gloria Contreras Jiménez, docente del Área Académica de Comunicación de la UAEH y estudiante del doctorado en Ciencias Sociales, subrayó que la garantía de empleos dignos y libres de violencia no sólo depende de la creación de nuevas leyes, sino de la transformación de los factores estructurales que perpetúan la desigualdad.
Contreras explicó que la justicia laboral implica asegurar espacios seguros, acceso a servicios de salud, tiempos de desconexión, remuneraciones suficientes para satisfacer necesidades básicas y un trato respetuoso, sin importar la jerarquía dentro de las instituciones. Este contexto se refleja en los indicadores de pobreza en América Latina. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por cada 100 hombres en situación de pobreza hay 118 mujeres, y en condiciones de pobreza extrema, la proporción es de 120 mujeres por cada 100 hombres.
La académica atribuyó esta desigualdad a la persistencia de la brecha salarial y a las dificultades que enfrentan las mujeres embarazadas, madres de familia y quienes realizan labores domésticas y de cuidado sin recibir remuneración. Además, mencionó la falta de flexibilidad laboral para atender emergencias relacionadas con la crianza, lo que puede restringir las oportunidades de permanencia y desarrollo profesional de las mujeres.
Contreras destacó que muchas mujeres, tanto en el sector formal como informal, enfrentan dobles o triples jornadas, ya que, además de realizar sus actividades laborales, deben asumir responsabilidades en el hogar relacionadas con el cuidado, la limpieza y la alimentación. Esta carga adicional reduce sus periodos de descanso y puede llevar a un significativo desgaste físico y emocional, intensificando las condiciones de desigualdad.
Otro problema mencionado fue el acoso y hostigamiento sexual en los centros de trabajo. La docente de la UAEH expuso que la falta de protocolos efectivos para abordar estos casos dificulta las denuncias y puede llevar a la revictimización. En muchos casos, las mujeres optan por tolerar las agresiones por miedo a perder su empleo, especialmente en contextos donde las oportunidades laborales son escasas.
Frente a esta situación, Contreras Jiménez llamó a los centros de trabajo a diagnosticar las condiciones que prevalecen en sus espacios y desarrollar mecanismos eficaces para atender vulneraciones a los derechos laborales. También consideró crucial capacitar al personal encargado de estas áreas para asegurar un acompañamiento integral con perspectiva de género.
Finalmente, destacó que, aunque México cuenta con un marco legal que protege a las trabajadoras, es necesario que tanto las instituciones como la sociedad fomenten políticas públicas y campañas que cuestionen y eliminen estereotipos y roles de género que contribuyen a normalizar diversas formas de violencia y desigualdad.
