El profesor investigador del Área Académica de Economía de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Zeus Salvador Hernández Veleros, explicó que en México, los hombres reciben en promedio ocho años de pensión no contributiva, mientras que las mujeres percibirán 19 años, debido a la brecha en la esperanza de vida. Según datos del INEGI, la esperanza de vida es de 73 años para hombres y 79 años para mujeres. Esta diferencia está relacionada con las condiciones biológicas y el tipo de trabajo, ya que los hombres se desempeñan en actividades con mayor riesgo y enfermedades laborales.
Hernández mencionó que la exposición constante a riesgos físicos y a sustancias peligrosas aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades que deterioran la salud de los hombres. Al llegar a la vejez, suelen contar con menos personas que los cuiden, por lo que es fundamental que dispongan de algún tipo de apoyo para cubrir sus necesidades básicas y preservar su bienestar general de manera adecuada.
Según el INAPAM, casi la mitad de los hombres adultos mayores residen en hogares nucleares, en comparación con las mujeres adultas mayores. El profesor Garza señaló que estas problemáticas suelen pasar desapercibidas y que a los varones no se les ha enseñado a cuidarse ni atenderse en aspectos importantes como la alimentación y la asistencia médica, lo cual agrava la situación.
En este sentido, Hernández Veleros resaltó la importancia de fortalecer las políticas públicas de autocuidado en los hombres desde una edad temprana, con el objetivo de mejorar las condiciones para enfrentar la vejez con mayor bienestar. También subrayó la necesidad de crear espacios para abordar de manera efectiva estos temas que afectan a gran parte de la población.
