Propuesta para incluir la corporalidad en la ley contra la discriminación
La diputada Laura Iraís Ballesteros Mancilla (MC) propone reformar la fracción III del artículo 1 de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, con el objetivo de incluir la corporalidad y el peso corporal como motivos de discriminación. La legisladora afirma que las autoridades competentes deberán implementar medidas, programas y políticas públicas dirigidas a prevenir, atender y erradicar la discriminación relacionada con la corporalidad o el peso corporal.
La propuesta ha sido turnada a la Comisión de Derechos Humanos. En su exposición de motivos, se destaca que la discriminación es un fenómeno estructural que continúa afectando a millones de personas en México, limitando su acceso a oportunidades y derechos fundamentales. Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2021-2022, el 23.7 por ciento de las personas de 18 años y más, es decir, uno de cada cuatro mexicanos, declaró haber sido víctima de discriminación o exclusión, siendo la apariencia física y el peso entre las principales causas.
La diputada señala que la discriminación relacionada con el peso y la apariencia física tiene un impacto particular en adolescentes y jóvenes. Un 28.5 por ciento de la población de entre 12 y 29 años manifestó haber sido discriminada en el último año, y dentro de este grupo, un 39.2 por ciento identificó su peso o estatura como la causa principal.
Argumenta que las formas de discriminación mencionadas en el artículo primero de la Constitución son diversas; sin embargo, no se especifica el tema de la corporalidad o la gordofobia, entendida como el odio, rechazo y violencia que enfrentan las personas gordas por su condición. Enfatiza la importancia de comprender que no es solo un problema individual, sino que está vinculado a estructuras sociales que promueven ciertos estándares de belleza sobre otros, generando un ambiente hostil para quienes no se ajustan a ellos y exponiéndolos a situaciones de discriminación, violencia física y psicológica.
Por lo tanto, afirma que es vital incorporar la corporalidad en el marco constitucional como un primer paso para visibilizar esta problemática y fomentar una cultura de respeto e inclusión.
