En la ciudad de Pachuca de Soto, el día 26 de noviembre, se informó que Georgina Itandehui Ávila Castañeda, estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), está llevando a cabo una investigación en el acuífero del Valle de Tulancingo. Esta investigación busca combatir la sobreexplotación de los recursos hídricos y del suelo en la región, implementando medidas preventivas para garantizar la disponibilidad del recurso a largo plazo.
Para realizar sus proyecciones hasta el año 2050, Ávila Castañeda utilizó un software especializado que integró datos de 2013 de varios municipios, incluidos Acatlán, Acaxochitlán, Cuautepec de Hinojosa, Santiago Tulantepec, Tulancingo de Bravo, Metepec, Singuilucan y una parte de Chignahuapan, en el estado de Puebla. Los resultados preliminares indican que la subcuenca Acatlán será la que demande mayor cantidad de agua subterránea en el futuro, principalmente para cultivos forrajeros, necesitando 143 hectómetros cúbicos, lo que equivale al 33% del suministro total proyectado para 2050.
Por otro lado, la subcuenca San Lorenzo, que abarca zonas de Tulancingo y Santiago Tulantepec, planea utilizar el 62% del agua superficial para actividades industriales, como la industria textil. En su estudio, Ávila Castañeda consideró los efectos del cambio climático y el crecimiento poblacional, identificando áreas con estrés hídrico y patrones de uso del agua, con el objetivo de proponer medidas de mitigación y gestión eficiente para garantizar el acceso al recurso hídrico en todos los sectores para el año 2050.
Entre las medidas propuestas destacan la sustitución de canales de riego ineficientes, la incentivación de industrias que utilicen agua tratada, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles como la rotación de cultivos, así como la realización de campañas de reforestación y captación de agua en áreas urbanas. Ávila Castañeda destacó la urgencia de implementar una gestión integral y preventiva basada en la evidencia científica ante la crítica situación hídrica en el Valle de Tulancingo. Se estima que si no se toman medidas, la escasez de agua podría superar los 100 hectómetros cúbicos, por lo que se necesita actuar para lograr un equilibrio hídrico positivo a partir del año 2050.
